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ISSN 1989-4163

NUMERO 140 - FEBRERO 2023

 

Autonarrativa

Inés Matute

A psiquiatras, psicólogos y coaches de familia nos fascina la capacidad del ser humano para dejarse engañar -y más frecuentemente autoengañar- por delirios y espejismos. Gracias a estos quiebros mentales, más o menos elaborados, justificamos nuestros prejuicios o fabricamos una versión de la realidad bien mullidita. Nuestro trabajo consiste en hacer preguntas para desenmascarar al mentiroso/manipulador interno, el que nos hace creer lo que nos conviene impidiéndonos enfrentarnos a la realidad, entendiendo por realidad algo siempre subjetivo. Y desde el núcleo duro, el dolor de la verdad desenmascarada, buscar recursos para remontar. La cadena de preguntas parece no tener fin. Detrás de cada objetivo, late un metaobjetivo o un subobjetivo, la nueva fábula inalcanzable que sin cesar anhelamos. La mentira como anestésico y modo de vida. La versión. El yo idealizado y siempre inocente.

En alguna parte leí que el poeta neoyorkino Delmore Schwartz estaba convencido de que Rockefeller le enviaba emisiones de rayos X desde el Empire State building con el propósito de destruir su cerebro. El cerebro del señor Schwartz llevaba mucho tiempo operando bajo mínimos, dado que era un alcohólico acosado por manía persecutoria y  delirios de grandeza, pero gracias a esta fantasía encontró el modo de justificar su fracaso como poeta e intelectual; el fin de su carrera literaria. Ejemplos hay cientos, pero resulta muy aburrido enumerarlos. De lo que nunca me aburriré es cuestionar la actividad de cerebros propio y ajenos para posteriormente asombrarme de la cantidad de tiempo, energía y recursos que destinamos a justificar lo injustificable, amar lo aborrecible, perdonar lo imperdonable y crear paraísos mentales en los que ni las cucarachas sobrevivirían. Y no sé si felicitarme por ello o tirarme de cabeza al Ebro, que baja crecido. Puestos a elegir será lo primero, que no en vano también yo caigo en la trampa de crearme un mundo a mi medida.

 

 


 

 

 

Inés

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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